martes, 3 de junio de 2014

Presentación de la nueva edición de Los Sorias

Encuentro con Alberto Laiseca (Jueves 5 de junio, 19 hs., Casa de la Lectura)

Ediciones Simurg y Casa de la Lectura
  invitan a un encuentro con Alberto Laiseca
con motivo de la reciente edición de Los sorias




Hernán Bergara presentará la novela 
y coordinará un diálogo abierto
entre el maestro Lai y el público

Jueves 5 de junio, 19 hs.
Casa de la Lectura
Lavalleja 924, Buenos Aires
Reserva de ejemplares a info@edicionessimurg.com

viernes, 2 de agosto de 2013

Laiseca negro

Hoy a las 22.00, Alberto Laiseca y Mercedes Giuffré charlarán sobre El crímen impune, en el Festival BAN, en el Centro Cultural San Martín. Entrada gratis. Más info: http://buenosairesnegra.com.ar/es/

miércoles, 5 de junio de 2013

Monstruo ilustrado

  
Este sábado 8 de junio a las 17.00 se presenta el libro Ilusorias, Los Sorias ilustrado por grandes artistas argentinos y editado por Muerde Muertos. Será en la Biblioteca Nacional y el mismísimo Monstruo saldrá de su cueva para narrar cuentos de terror y firmar ejemplares.

Le Monstre a France!



Las aventuras de un novelista atonal traducida al francés por Antonio Werli y editada por Editions Attila, llega en estos días a las librerías de Francia. Los que anden por allá pueden ir al fantástico lanzamiento el 6 de junio. Toda la información aquí: www.leromancieratonal.wordpress.com
Y el video promocional aquí: www.vimeo.com/66394630

miércoles, 17 de abril de 2013

Revista No Retornable #13



Entrevista a Alberto Laiseca.
Su voz estentórea, atronadora pero sin embargo calma, se mueve y por momentos se detiene. Así este escritor narra el recorrido que lo llevó desde su pueblo natal hasta la ciudad donde se adentraría en el extraño mundo de las letras. Por Javier Garat y Adela Salzmann. Click aquí!

viernes, 28 de diciembre de 2012

Beber en rojo en la revista Los asesinos tímidos


Una literatura única, monstruosa 
Reseña de Beber en rojo (Drácula), de Alberto Laiseca (Muerde Muertos, 2012), por Fernando Figueras para Los Asesinos Tímidos (*) 

 ¿Ha leído usted la novela Drácula, de Bram Stoker? Me encantaría saber que sí, aunque no me extrañaría si su respuesta fuese negativa. Se lo digo, estimado lector, porque tengo la sensación de que es una de esas historias que todos conocen pero que pocos han leído. Incluso creo que muchos no podrían responder correctamente si se les preguntase quién la escribió (pobre Bram). Drácula es un personaje muy popular —gracias al cine y la tradición oral—, sin necesidad de que la gente haya abordado la lectura de la novela que hizo trascender al vampiro, con lo cual se producen algunas confusiones, a saber: la verdadera historia, ¿cuál es? ¿La de la película de Tod Browning, con Bela Lugosi? ¿La de Coppola? ¿La que me contó mi tía? ¿El Nosferatu de Murnau o el de Herzog? Leí Drácula hace unos años. Me gustó, claro, pero mientras la leía sentía la necesidad de más Drácula y menos Van Helsing. El Conde se presenta con toda su fuerza al principio (pocas veces me estremeció tanto la aparición de un personaje en una obra) y luego se pierde entre barcos y sarcófagos. Está, pero calla, y el protagonismo recae en el Dr. Van Insoportable Helsing, que no hace más que alardear anunciando a cada rato que él ya sabe “qué hay que hacer”, pero que aún no lo va a decir porque los otros no están preparados para escucharlo. ¡Típico de doctor! Por suerte, Beber en rojo, de Alberto Laiseca, nos trae a un Drácula en su esplendor. Charlatán, bebedor, fumador, de exagerados bigotes nietzcheanos, enamoradizo y sensual. Y con Van Helsing reducido a unas pocas líneas. Aquí la cosa es así: Jonathan Harker viaja a los Cárpatos, pero esta vez en condición de bibliotecario. Deberá clasificar el casi millón de libros que posee el Conde. Pero además irá al encuentro del Monstruo siendo consciente de que su rival es un extraño ser que se alimenta con sangre y teniendo como objetivo entrar en su cripta para matarlo. Claro que Drácula sabe por vampiro, pero más sabe por inmortal, y matarlo se vuelve imposible, entre otras razones porque con el correr de los días ambos comienzan a sentir un afecto propio de toda relación entre un Maestro y su Discípulo (palabra que, si se me permite, también merece ser escrita con mayúscula). Los días pasan amenizados por charlas de todo tipo, en las cuales tiene gran protagonismo la Astrología, materia que el Maestro domina y en la que iniciará a Harker. Así, de a poco, irán corriéndose los velos de los personajes creados por Stoker para dar lugar a los de Laiseca. Es entonces cuando Drácula se confiesa misógino, aunque con deseos de cambiar. Y este es, en definitiva, el gran motor que hace andar esta historia. Lucy Humboldt, esposa de Jonathan, llegará al castillo y será ella quien abrirá la puerta del cambio para el Monstruo, la que lo ayudará a crecer. Entretanto, Harker se dedica a escribir un ensayo maravilloso que ocupa la parte central de Beber en rojo. Es un completísimo (y muy divertido) estudio sobre la importancia del monstruo en el arte, donde Laiseca muestra su vasto conocimiento y sus opiniones acerca de los monstruos (esos seres “únicos en su especie”) en el cine y la literatura. Imperdible para los amantes del género. La Editorial Muerde Muertos ofrece al público dos tapas para esta obra. En una se destaca el lado erótico del texto y en la otra predomina el terror que inspira la presencia amenazante de un vampiro. Ambas son un fiel reflejo del contenido del libro, estupendamente plasmado por el arte de Mica Hernández. Laiseca logra en Beber en rojo algo muy difícil de conseguir: un texto divertido y profundo a la vez. Así es su mundo, así es su literatura. Única. Monstruosa.
(*) Edición de diciembre de 2012.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Mundo porno

La escritora Alejandra Zina, discípula del Monstruo, presentó ayer la novela de Juan Manuel Candal, Mundo porno, que hace poquito editó Interzona. En su texto de presentación le dedica unas líneas a Alberto Laiseca, su Manual Sadomasoporno y su gusto por las piruetas sexuales en VHS.


"Antes de abrir el libro de Juan Manuel, quise acordarme qué cosas había visto o leído sobre el mundo del porno. Enseguida me vino a la cabeza Boogie Nigths, esa película tan hermosa y tan amarga de Paul Thomas Anderson, que cuenta el ascenso y la caída de varias estrellas porno de los años 70 y 80. Un mundo de hombres y mujeres a la deriva, salidos de la escuela secundaria o de la cárcel, que intercambian fluidos y gastan fortunas en cocaína, autos y tiendas. Una gran familia de corazones rotos. También me acordé de mi maestro, Alberto Laiseca, quizás el único escritor argentino que declara públicamente su gusto por la pornografía, no solo como consumo sino también como materia prima de sus historias. En su taller nos acostumbramos a escucharlo hablar del tamaño de las tetas de tal o cual actriz o de la joyita que acababa de conseguirle su dealer de VHS. Hace unos años con unos amigos le publicamos el Manual Sadomasoporno, ahí Laiseca reparte lecciones para los amantes del género y para las almas enfermas de desamor. Porque el manual es también la confesión de un hombre abandonado.
Hace unos meses vi algunos capítulos de una miniserie local que supuestamente retrataba la industria del cine porno, y que pasó sin pena ni gloria. Lo siguiente fue Mundo porno de Juan Manuel Candal. Una novela que realmente disfruté mucho (valga la ambigüedad), que me hizo reír, que me provocó asco, que me paseó por estados de frescura y de melancolía, de rechazo y de compasión.
El autor anda diciendo por ahí que se trata de una crónica autobiográfica, que todo eso (¡y más!) le pasó de verdad. Yo no sé cuánto de cierto o cuánto de ficción hay en su novela, tampoco me interesa confirmarlo. Creo sí en el narrador, le creo tanto como le cree Azul, su novia. Y con eso me alcanza.
El Juan de la novela es un chico no tan chico, de clase media, que imaginamos tuvo la suerte de que su familia le pagara la cuota de la escuela de cine más cara de Buenos Aires, que tiene altas aspiraciones artísticas y un noviazgo que tambalea tanto como su economía. Su contacto con el cine porno es fruto de la desesperación. Ahí conoce a Marcelo Trotta, un villano amateur con quien aprende el ABC de la industria y sus más variadas miserias.
Me gusta el lenguaje de la novela: desinhibido, preciso, generoso en imágenes y diálogos. Sin ostentación, o con la ostentación propia de un género que nació para exhibirse.
El narrador podría pecar de loser o de canchero insoportable, por suerte no es ni lo uno ni lo otro. ¡Bien por Candal! Mientras lo leía me preguntaba cómo narrar ese mundo de lo explícito trascendiendo justamente lo explícito. Un mundo donde el sexo es desbordante y mecánico a la vez. Un mundo donde todo, absolutamente todo, es sexo. No sé cómo se narra ese mundo, sé cómo elige hacerlo Candal. Valiente para decir lo que se ve, valiente para insinuar lo que no se ve. Porque si bien Juan, el protagonista, tiene su grado de cinismo (que le sirve para permanecer en un ambiente áspero y sacarle provecho), nunca renuncia a la ternura, a la mirada del otro, a los códigos. Por eso al final puede jugar a ser el héroe de la historia, el caballero andante que viene a salvar a la damicela en apuros.
Como esa película en que la joven periodista rescata amorosamente al viejo músico country, borracho recuperado, y sueña con un futuro juntos. “Recoge tu loco corazón y dale otra oportunidad”, canta Jeff Bridges en su guitarra. Aunque después las cosas no salen como ellos esperaban. Y la joven periodista se va de su vida. Y el viejo músico se da cuenta que es hora de salvarse a sí mismo.
A nuestro Juan le va un poco mejor. Y aunque las cosas no salen como él esperaba, al final del viaje no está tan solo como al principio. Lo mismo que Mundo porno, hoy, acá, entre tantas manos que se lo quieren llevar. Lo que ya es mucho decir."

miércoles, 7 de noviembre de 2012

El ojo del fan
















A fines de octubre Alberto Laiseca estuvo en la Feria del Libro de Mendoza. Allí fue Christian Walther con su cámara y nos envió estas fotos.

Lai en una revista española

"Ya no tenemos lugar a donde retroceder"

Una entrevista a Alberto Laiseca realizada por Guillermo Naveira para la revista española El coloquio de los perros



 El humo dibuja innumerables formas, que se esparcen en el aire. La ceniza del cigarrillo se sostiene increíblemente, parece estar a punto de caer de unos dedos gigantes. La noche, a demás de estar fresca, lo encuentra con una mezcla de recuerdos y sabor a cerveza. Chop, la gatita que lo acompaña, comienza a olfatearme una pierna, para entrar en confianza. «A veces se pone inoportuna», dice con voz grave y seca. El monstruo, como lo conocen los que lo quieren, parece estar sereno y relajado. No es un mortal más, sin lugar a dudas es uno de los grandes baluartes de la literatura Argentina. Su turno para morir (1976), Aventuras de un novelista atonal (1982), los relatos de Matando enanos a garrotazos (1982), los extravagantes y delicados Poemas chinos (1987), La hija de Keops (1989), La mujer en la muralla (1990), el ensayo Por favor ¡plágienme! (1991), El jardín de las máquinas parlantes (1993) y su monumental saga de más de mil quinientas páginas titulada Los sorias, que ambiciona reflexionar sobre el poder absoluto y la posibilidad de transformarlo en algo más humanizado, figuran entre sus grandes obras. El hombre que está frente a mí es capaz de imaginar realidades delirantes, tan referenciales como majestuosas. Lo observo y me pregunto: ¿qué esconden esos ojos?, son como una puñalada terriblemente piadosa. Y ahí, justo cuando abre la boca, te das cuenta de todo. La desmesura de sus palabras te envuelven y comprendes que existe un antes y un después de Alberto Laiseca.

Entrevista completa aquí!

lunes, 29 de octubre de 2012

Este fin de semana en Mendoza

Sábado 27: Otra de las convocantes actividades de la tarde fue la presentación del espectáculo “Cuentos de terror” de Alberto Laiseca, quien explicó: “Voy a contar uno de los cuentos favoritos míos, La caída de la Casa Usher de Edgar Allan Poe, lo considero su obra maestra, por eso trato de contarlo siempre, y no vayan a creer que como lo aprendí lo cuento siempre, no, cada vez que lo cuento lo estudio de nuevo”. A sala llena, el escritor cautivó al público presente en una atmósfera rodeada por el terror. Asimismo, Laiseca comentó que mañana en la Feria del Libro brindará un anticipo de su novela La puerta del viento: “Es la novela de la Guerra de Vietnam, que es una novela que le debo a mi juventud, porque yo me ofrecí de voluntario para Vietnam. No me aceptaron y hoy pienso que fue lo mejor que me puede haber pasado, pienso que me hubiese pasado algo peor que la muerte, haber sido mutilado. Yo no quise ir ahí para correr aventuras, ni por anticomunismo fue porque siempre tuve miedo y quise sacármelo”.
Domingo 28Durante la jornada del domingo Alberto Laiseca, que se encuentra actualmente escribiendo la novela “La puerta del viento”, adelantó en la Feria del Libro algunos fragmentos de la misma. Se trata de una novela sobre la guerra de Vietnam, una mirada muy particular del autor sobre esta larga guerra, con la que el escritor cautivó a los presentes.

lunes, 22 de octubre de 2012

Alberto Laiseca en Mendoza


Feria del Libro Mendoza 2012Imprimir
Del 16 de octubre al 4 de noviembre, Mendoza será el polo literario del país, en un encuentro que reunirá a numerosos escritores invitados, autores locales, diversas mesas temáticas y disertaciones sobre variados tópicos. La Feria se realizará en el Espacio Cultural Julio Le Parc, ubicado en Mitre y Godoy Cruz de Guaymallén.





Sábado 26 de ocutbre a las 21.30: Cuentos de terror [Sala Azul]
Domingo 27 de octubre a las 18.30: Lectura exclusiva de los dos primeros capítulos de la nueva novela de Alberto Laiseca, La puerta del viento [Sala Violeta]
Toda la info aquí!

sábado, 13 de octubre de 2012

viernes, 28 de septiembre de 2012

Revista Ñ: flora & fauna


El consultorio amoroso de Alberto Laiseca
Tarde o temprano, un gringo (un candidato doctoral en una universidad prestigiosa o el director de una pequeña editorial de calidad) va a descubrir a Alberto Laiseca. Se publicará Los Sorias y será un boom entre los hipsters de Brooklyn como lo fue 2666 de Roberto Bolaño. Mientras tanto, “Lai” sigue siendo nuestro. Y en estos días agrega un capítulo más a su formidable leyenda. Ha vuelto, a un canal de cable, esta vez al programa de culto de la década pasada, Cupido. (Busquen online el formidable análisis del programa por Luis Chitarroni). Laiseca tiene allí un consultorio amoroso. No se lo pierda. ¡Lai es leyenda!

El consultorio sentimental del Dr. Monstruo



Aquel antológico programa de televisión Cupido volvió a la pantalla. Y con un invitado muy especial: Alberto Laiseca responde todas tus consultas acerca del amor y sus circunstancias. Si no le creés al autor de  Manual Sadomasoporno, a quién le vas a creer! Los lunes, miércoles y viernes por el canal de cable TBS a las 23.

jueves, 23 de agosto de 2012

Una reseña en Libros en estéreo



JUEVES, 23 DE AGOSTO DE 2012

El monstruo en el arte. Beber en rojo, de Alberto Laiseca.


Muerde Muertos, 2012


     Beber en rojo (Drácula) es una novela desopilante y delirante. José María Marcos, quien además es uno de los editores, explica, en el prólogo, que la impronta y la pasión de Laiseca por lo fantástico, el terror y lo erótico, lo han transformado en un referente en la materia, y lo han motivado a dejar pistas y señales respecto a la trascendencia de obras que aún hoy no son valoradas en su verdadera dimensión.
      El editor nos cuenta que: “Está vez, y de la mano de Jonathan Harker, presenta un texto primordial sobre la importancia del monstruo en el arte, que es la esencia y el corazón de esta novela. “¿Qué sería de los artistas sin los monstruos?”, se pregunta Laiseca-Harker para responderse: “El monstruo, en el arte, es una pieza fantástica que, en general, se usa como excusa para saltar a la alegoría (…) Son como máquinas de funcionamiento imaginativo continuo, que siguen brindando trabajo y energía en el mundo del arte y del pensamiento, aún siglos después de muerto su autor (…)”. (…) “Beber en rojo (Drácula) es un palimpsesto laisequiano del clásico de Bram Stoker, con música y decorados de Terence Fisher para la Hammer Production. Al igual que Laiseca, el Conde atesora una voluminosa biblioteca y una gran cantidad de películas con Bela Lugosi, Vincent Price, Peter Cushing y Christopher Lee, y entre otros paralelismos se dedica a la astrología, es politeísta y disfruta de las historias de terror.”.
     Alberto Laiseca es el creador del realismo delirante. Él dice que usa al delirio como un proceso para ganar tiempo: “Si escribimos una cosa lineal también se puede decir lo que uno piensa pero ahorra tiempo el delirio, las distorsiones de la realidad y las exageraciones. Uno lo que hace es que a la realidad se la pueda ver con un fuerte foco, como con una lupa, entonces lo mío es delirio pero no solo, sino delirio delirante (…).”. (
http://www.elortiba.org/laiseca.html).
      En una de las entrevistas le preguntaron qué era lo que más le asustaba de la infancia, y él respondió: “El monstruo que vivía abajo de la cama. Ese era el peor de todos. Cosa curiosa o no tanto mi monstruo era in abstractum. Sí, porque era mi padre, tardé décadas en darme cuenta que era mi padre. El subconsciente no quiere deschavarse, no quiere admitir la realidad. "No, si papá es bueno, no puede ser el monstruo que vive abajo de la cama". Pero era él.” 

(http://www.lacapital.com.ar/ed_senales/2009/4/edicion_26/contenidos/noticia_5041.html)
      Esta revelación me trajo recuerdos de la infancia. Cuando tenía alrededor de 4 o 5 años, en lugar de pedirle a mi madre que me contara un cuento por las noches, antes de dormirme le exigía dos cosas: que dejara el velador prendido de su cuarto y que mirara debajo de las camas, para ver si había algo o alguien ¿?. Cuando venía a darnos el beso de las buenas noches, miraba debajo de la cama de mi hermana y la mía, para dejarnos tranquilas o, mejor dicho, para dejarme tranquila a mí, que era la mayor y la más miedosa. Recuerdo a mi madre arrodillarse entre ambas camas, levantar una manta-mirar debajo y, luego, levantar la otra y repetir la acción. Ese gesto me generaba paz. De todos modos, a medianoche, despertaba a los gritos y llorando llamaba a mis padres para que vinieran a buscarme, porque una mujer se me aparecía en el umbral de la puerta de la habitación y se quedaba allí, quieta, en silencio, observándome, con cartera en mano (no sé por qué, todavía se me viene a la mente ese dato). No visualizaba su rostro, ni las ropas, sólo veía la sombra del cuerpo mirándome. La sombra se extendía de forma alargada y afinada hacia el comedor, que era donde desembocaba mi cuarto, y llegaban hasta allí los destellos del velador de la habitación de mis padres. Lo fascinante es que en terapia surgió el tema de aquella mujer que me visitaba de noche, y resultó ser mi madre –al igual que el monstruo que vivía debajo de la cama de Laiseca.



                                                                                                          Claudia Perez



miércoles, 18 de julio de 2012

Monstruo a la parrilla



Mañana jueves 19 de julio, el monstruo Alberto Laiseca sale de su cueva para presentar Choripán social, la novela de su lugarteniente Sebastián Pandolfelli.

A las 20, en el ZAS [Moreno 2320]
Entrada gratis.

viernes, 6 de julio de 2012

Noticias Editoriales

Nueva reseña de Beber en rojo. Para leerla hagan click aquí y los transportamos al blog de Muerde muertos!

viernes, 15 de junio de 2012

Revista Comunica

Alberto Laiseca
El gigante egoísta
Escritor inclasificable, Alberto Laiseca ha sido elogiado por César Aira y Ricardo Piglia. La publicación de sus cuentos completos es una excusa para revisar una obra fundamental pero subterránea.

Por Ezequiel Dellutri

Nota completa: revista comunica

sábado, 2 de junio de 2012

Manifiesto estético sobre el horror y el erotismo

Reseña de Beber en rojo (Drácula), de Alberto Laiseca (Muerde Muertos, 2012). Escribe: Juan Pablo Cozzi para Tela de Rayón

Si, como dijo Borges, cada escritor engendra sus propios antecesores, aquí Laiseca, devenido anti-autor no sólo los nombra a todos y cada uno, sino que los pone en juego. En una reescritura del todo intencionada del Drácula de Stoker, nos propone una novela metaliteraria, plagada de citas y paráfrasis, que es “única en su especie” (como lo es todo monstruo) y que no sólo dialoga con la historia de la literatura de horror sino con la propia obra del autor, incluyéndola oblicuamente en la tradición que estudia y genera al mismo tiempo.
Los personajes de Stoker, recreados en un castillo actualizado del Conde, que tiene mucho de la casa Usher, están librados a una dialéctica desde la que se elabora no sólo una antología de horror muy bien delineada sino también una suerte de manifiesto estético, en el que el autodeclarado monstruo de la literatura argentina expone su inextinguible apología de lo monstruoso en el arte y la relación fundamental entre miedo y erotismo.
Se trata también de mostrar y encarnar (valgan todas las acepciones y etimologías de ambos términos) lo bestial en la literatura. Como eso de que “lo que no es exagerado no vive”, así exagera y delira, mostrándose parte de lo que narra, que es su propia vida literaria. Conjuga todos los elementos del género y aporta su propia lectura del sadismo como “último refugio de los románticos”. Tampoco deja de mencionar su oposición al ojo académico que margina al best seller por su capacidad para captar lectores y a esa segregación que el Canon hace de la llamada literatura menor.
Sosteniéndome de las pestañas hasta terminar la novela, el Maestro me obliga a leer con sus ojos, me corrige y me exige igualarlo en todo a una verdadera criatura del terror, porque sorprende su capacidad para manifestarse y hacerse de voces con las que provocar espanto y admiración. Vampiro de vampiros, sorbiendo la vida que todavía late en las obras inmortales para garantizarse la propia inmortalidad, Alberto Laiseca demuestra una vez más que la literatura no nace del papel en blanco, sino de lo escrito.
 

martes, 24 de abril de 2012

By Max Aguirre


Los sorias, por Max Aguirre. Revista ADN (producción especial para la 38º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires). Sábado 21 de abril de 2012.

lunes, 16 de abril de 2012

Vampiros en el eter

Hoy a las 20.00 en Acá no es entrevista exclusiva a los editores de Beber en rojo [la versión de Drácula, de Alberto Laiseca], los también escritores José María y Carlos Marcos. Se puede escuchar poniendo el dial en 88.7 y también on line en www.fmlatribu.com .

viernes, 13 de abril de 2012

Drácula reversionado

Laiseca y Drácula, a domicilio

La editorial Muerde Muertos ya comenzó a distribuir la nueva edición de Beber en rojo (Drácula),de Alberto Laiseca, con prólogo de José María Marcos. Además del tradicional sistema de librerías, puede pedirse a malpascal@yahoo.com.ar. Precio de tapa: $65. Importante:el envío en Capital Federal es sin cargo. Resto del país: recargo $10.




EROTISMO Y TERROR

Incluida en la Colección Muerde Muertos, la novela se editó con dos portadas diferentes: una que resalta el erotismo de la obra y otra que pone lo macabro en primer plano. El arte de tapa, titulado en ambos casos “Víctima tímida pero bien dispuesta”, pertenece a Mica Hernández sobre una idea del propio Alberto Laiseca, con la actriz Ana NievesVentura. http://www.muerdemuertos.blogspot.com.ar

viernes, 30 de marzo de 2012

Entrevista en rionegro.com.ar

Alberto Laiseca "No leo, cuento."

08:57 27/03/2012
El famoso autor comenta a rionegro.com.ar sus experiencias en la escritura, en la vida, sus buenas y malas lecturas y el terror.

Por Guillermo Flores
 
 
En la planta baja de un edificio de Caballito, Alberto Laiseca abre la puerta. A pesar de su porte, su voz es muy suave. Viste una campera marrón, camisa y jeans. Agradece la puntualidad: son las siete de la tarde y un minuto. Hace medio hora había empezado a llover. Hablamos de eso cuando entramos al living: la biblioteca ocupa dos paredes y todos los libros están forrados de blanco y ordenados alfabéticamente. Alberto se sienta frenta a una mesa llena de papeles, ceniceros, botellas de Liberty, una máquina de escribir. "Generalmente escribo en papel y después lo pasó en la máquina". En la pared que va da a la habitación hay un retrato de él más joven, con su gran bigote, sonriendo. Detrás de la silla donde trabaja, hay un cuadro de una plaza que dice Camilo Aldao, el pueblo de Córdoba donde nació, a principios de los cuarenta.
Actualmente se encuentra escribiendo una continuación de la novela Manual Sadomaso Porno, dicta clases de escritura en el Centro Cultural Rojas, y en grupos a domicilio, y recorre los centros culturales y presentaciones interpretando cuentos suyos o de grandes autores clásicos; cuentos de terror que había ensayado en el programa emitido en I-Sat, hoy de acceso libre por Youtube para placer de todos los oyentes.
La entrevista duró una hora porque a las ocho llegaron sus alumnos para las clases particulares. Algunos de los que vendrán le administran el blog y el correo electrónico. (http://albertolaiseca.blogspot.com / albertolaiseca@gmail.com)


¿Qué opina cuando se dice que algo valorable es que usted es que no se vendió, ni cambió su estilo o modificó sus libros por razones comerciales o pubicitarias?
Bueno, lo agradezco. Pero yo me hubiera vendido de buena gana, sólo que nadie me queria comprar. (Risas) No es tan facil. Mira, hace veintitantos años estaba viviendo en Escobar, acababa de terminar Los Sorias (Simurg, 1998) y acababa de terminar tambien El jardin de las maquinas parlantes (Planeta, 1993), seguia viviendo en Escobar…dije estoy podrido de la pobreza, y lei de Segal, que escribió Love Story1. ¿Sabés cuanto ganó ese pibe por haber escrito una novela que no le debe haber llevado mas de un mes? 40 millones de dolares. No sólo el libros vendidos, eso es lo de menos. Traducciónes, derechos de la película. "Puta, tengo que pegar el golpe", decia yo. "Tengo que escribir un libro así" y me puse sinceramente, y me di cuenta que no podia. Para escribir algo como Love Story tenés que ser como el autor, es al pedo que vos quieras simular… te va a salir una mamarrachada, que no la va a comprar nadie, no va a ser bestseller.Claro, si vos querias un bestseller, sos un boludo. Yo soy longseller y me tengo que conformar con eso.

Usted es reconocido por su novela Los Sorias, con más de 1300 pàginas es una de las novelas argentinas más largas de la historia y es considerada como la novela máxima del período 1999 -2003 en nuestro país. Consideró alguna vez que existe alguna limitación en cuanto a la llegada al público.
Yo no quiero limitar. Las obras son escritas como tienen que ser escritas. Así como tienen el tamaño que tienen que tener. ¿Sabes porque ésto (Señala uno de sus últimos libros, Manual Sadomaso Porno, 76 páginas) no tiene el tamaño de Los Sorias? Porque no tenia que tenerlo: acá está lo que tenia que decir. Incluso hasta es más largo de lo que deberia haber sido. Por ejemplo, en el medio estan esas 16 opiniones. No tienen nada que ver ni con el sadismo, ni con el masoquismo, ni la pornografia: son opiniones sobre fisica, sobre economia. Como digo ahí, no tenia donde ponerlas, asi que las pongo ahí en el medio. Son cosas de las que he pensado muchisimo tiempo, de la fisica sobre todo. Y creo en todas y cada una. De todas maneras son opiniones. Un fisico teórico que las leyó, me dijo: "¿Qué pruebas tenes de todo esto?". Yo como soy un caballero no le quise contestar lo obvio: ¿y qué pruebas tenes vos de que el Big Bang sea cierto? Pero no le dije nada. "Es cierto", le digo, "ahí dijiste una gran verdad. Pruebas no tengo". Pero lo que no le dije es eso: "vos tampoco tenes pruebas. El Big Bang es un acto de fe -ustedes tienen fe, no pruebas- yo no. Creo que la curvatura del universo es mas clara a ciertas radiaciones, y a mayor curvatura, a mayor distancia, más son todas las radiaciones que tienden al azul, son más comprimidas, mas detenidas, y quedan solamente las rojas.

¿Y que otros autores le gustan?
Wilde me gusta mucho.

¿Qué es lo que más le gusta de Wilde?
Su única novela: El Retrato de Dorian Gray, que he leído muchas veces, es una mina de oro. Tiene montones de maravillas. Como aquella que cito de la diferencia entre el amor eterno y el capricho es que el capricho dura más. Ademas del retrato de Dorian Gray, es obligatorio leer dos obras de Oscar Wilde. Podes leerlo todo si se te antoja, pero sobre todo obligatorio: el retrato en primer lugar y después dos ensayos. Uno se llama El crítico como artista, que es formador hasta el carajo, y el otro es sobre La decadencia de la mentira. Los dos muy formadores. Henry Rider Haggard también, el autor de novelas de aventuras. Como She, Las minas del rey Salomón. Si vos leyeras She (Ella), de Rider Haggard, te caés de culo. Estos escritores de hoy dia que dicen que eso no se lee. "¿Ah, si? ¿A que no sos capaz de escribir una pagina con la imaginación de Rider Haggard? Porque hablás tanto con tanto desprecio, es porque no sos capaz…" Tienen que leer ese. También Julio Cesar es una de mis obras favoritas de Shakespeare. Los he leído todas, las obras liricas, algunas cosas muchas veces. Pero también leí montones de cosas que me malformaron. Para sacarme El lobo estepario de Hesse, que es una obra genial, pero muy oscura y muy jodida. Décadas demoré para sacarme de encima El lobo estepario. Es una obra malsana, es genial, yo lo lei por lo menos veinte veces, si, pero es malsana.

¿Como Dostoievski?
No, es distinto. Mira, Dostoievski era un tipo oscuro, pero era bastante buen tipo. Lo admiro mucho. Por supuesto, no estoy muy seguro de que podriamos ser amigos, no estoy muy seguro, pero era buen tipo. En cambio Hermann Hesse era un tipo muy intratable, vanidoso y arrogante, con todas ideas muy oscuras. Mira, Crimen y Castigo y Los Hermanos Karamázov, son un techado de luz al lado del lobo estepario. Noo el Lobo Estapario que parece una cosa tranquila, no, macana. Esa sí que es oscuridad, una oscuridad genial. Por algo lo lei tantas veces. Como es una obra genial también El Golem de Gustav Merim. Si, pero son obras con un trasfondo jodido, yo lo admiro muchisimo a Gustav Merim, muchisimo, pero el Golem es una obra de ontologia muy jodida, muy jodida…

¿Y los cuentos de terror? ¿Como es que se interesa por ese estilo?
Mira de lo que a mi me gusta leer, el primer terror que conoci aparte de las viejitas de mi pueblo que contaban historias espantosas -"mira, ahí esta, esta es la plaza", señala una foto de una plaza con palmeras, me lo regalo la municipalidad de Camilo". Aparte de las historias de las viejas cuando yo era pibe, me cagaba de miedo pero me hacian crecer esas historias.

¿Edgar Allan Poe?
Edgar Allan Poe, sí.. Hoffman por ejemplo, el aleman, llegó tarde a mi vida. "El hombre de la arena", o "Vampirismo", todas esas obras maravillosas de Hoffman, yo las conoci mucho después, no cuando niño o adolescente siquiera, sino en mi primera juventud. Allan Poe, sí. De muy chico. Te diria en el terror me formó Poe. Me llamaba la atención cómo era. Lo leía a escondidas de mi padre, que no quería que leyese a Poe. Lo leía de prepo, a escondidas, me llamaba la atención cómo estaba escrito, el lenguaje que utilizaba, no me parecía posible que un autor usase esas palabras. Por ejemplo, el gato negro.

Una historia de terror.
Si, pero si vos me preguntas si yo sentí terror con alguna de las historias de Poe, te contesto que no, nunca. Lo que sí he sentido, es admiración, y crecimiento, pero no terror. Es otra cosa lo que me ocurrió con Poe que lo admiro tanto.. No, terror he sentido con alguna novela policial, donde no hay un sólo hecho sobrenatural, nada adentro. O en el cine. Yo veía películas en el unico cine de mi pueblo. (Apunta la fotografía de Camilo)... El Real se llamaba, que ya no existe, no hay ni un cine en el pueblo. Veía Drácula, Frankestein. Pero no, no tenia miedo de eso, lo que si me hizo cagar las patas durante meses, no podia dormir de noche, era una película de guerra, Sin Novedades en el Frente, basado en una novela de Erich Maria Remarque.

No la conozco.
Sucede en las trincheras en la primer guerra mundial. Los alemanes avanzan, los esperan los franceses, tictictic, con la ametralladora pesada. Queda una pila de alemanes que te impide la vision del otro lado: todos muertos. Después llega el momento de los franceses de atacar, los esperan las pesadas alemanas, tiquitiquitiqui, la pila asi de franceses muertos, es terrible. Un oficial lo manda a un francés, "Vaya a la tierra de nadie para ver si hay algun movimiento enemigo". "Si, mi oficial". De repente no sé qué carajo le pasa, si le cayó una bengala que mando el enemigo en los ojos. Y viene diciendo: "Socorro compañeros, estoy ciego, estoy ciego…"... Oh viejo, qué lo parió: éeso es miedo. Ma' qué Drácula, qué miedo Drácula o Frankestein. Porque la guerra existe en serio: eso sí que es cagazo. O un asesino genial que va limpiando personas, puede pasar, de hecho ocurre, cuantos crímenes conocemos en el mundo. Entendes lo que te digo, es un espanto, eso es cagazo papa, no pavadas.


1 (Erich Segal, 1970, comedia romántica, adaptación de un guión, estrenado el 14 de febrero de 1970 (Día de Valentín), se convirtio en la obra de ficción más vendida de la década en Estados Unidos, y traducida a 20 idiomas)

martes, 28 de febrero de 2012

Se viene la reedición de Beber en rojo


1. ¿Hubo una persona o un hecho puntual que considere haya sido motor de su vocación de escritor?
La desesperación fue el motor de mi vocación. Mi padre, a quien he perdonado y lo quiero con todo amor, era un empecinado dictador y quería que estudiara ingeniería. Los libros de ciencia no me disgustaban del todo, pero no era lo mío. A mí me atraían Filosofía china, de Lin Yutang, o La peste, de Camus, por ejemplo. Así fue que, contra los mandatos de mi padre, largué todo, trabajé dos temporadas en las cosechas del interior y ya en Buenos Aires me desempeñé cuatro años como peón de limpieza. Una tía, que era muy buena, me dio una mano para trabajar en ENTEL, y muy lentamente todo empezó a mejorar. En ese momento, yo escribía mis primeros textos, y aunque lo hacía muy mal, no me quedaba otra que seguir adelante. Anticipándome a Mijail Sergueivich, me dije: “Ya no hay lugar dónde retroceder. No me queda otra cosa que ser genio”. A juzgar por esas primeras cosas, todo indicaba que lo mejor era dedicarme a otra actividad, pero con el tiempo comprendí que era un problema de bloqueo. Para escribir hay que liberarse de muchas cosas.
2. ¿Cómo elige el tema sobre el cual escribir?
A pesar de lo que decía Poe, al que admiro y quiero tanto, eso tiene que ver con los misterios del alma humana. ¿Qué nos lleva a escribir tal o cual cosa? No lo sé. A lo mejor uno recuerda qué detonó el inicio de una novela o un cuento, pero lo esencial está en nuestro subconsciente. Para responder a esta pregunta se necesitaría una vidente o, tal vez, un hipnotizador.
3. ¿Por qué escribe?
Te repito: eso está en el inconsciente. Puedo contarte, sí, que mi novela Los sorias nació de la impotencia. Mi padre me asfixiaba, daba órdenes contradictorias, era mi Hitler aun cuando no fuera de esa ideología, y a los 9 años, la única manera de palear la impotencia era entretenerme con lo que yo llamaba “el juego de las figuritas”: éste consistía en recortar hombrecitos de las revistas y de los diarios, para formar dos ejércitos, uno que atacaba un castillo, mientras que el otro lo defendía. Sin duda, esto fue el principio de Los sorias, con potencias que luchaban buscando el predominio. Allí estaba el problema del poder y qué hacer con él, además de la humanización del dictador, tema que vuelvo a abordar en Beber en rojo (Drácula), con la humanización del monstruo, y en el Manual sadomasoporno, con la humanización del masoquismo.
4. Si no fuese escritor sería...
Cuando salí de mi pueblo Camilo Aldao, en caso de que me fuera mal como escritor, tenía el Plan B de viajar a África del Sur para trabajar y hacerme rico. Era un delirio, ciertamente.
5. ¿Existe para usted una rutina a la hora de escribir? ¿Repentina inspiración o hábito sostenido?
Mi rutina es escribir cuando puedo, cuando tengo tiempo.
6. La literatura, ¿qué rol cumple en la actualidad?
El rol es cada vez menor y corre el riesgo de desaparecer a causa de internet, que hace que los chicos no lean. Es un instrumento muy peligroso, siempre digo que es un invento del Príncipe de los Tinieblas. Obviamente sé que no es así, pues facilita las comunicaciones, el estudio, el acceso a la información. La gente que tiene una formación clásica, que ha leído cuentos, novelas o poesías, aprovechará mejor esta herramienta. Pero la mayoría de los chicos de hoy no leen, y no pueden aprovechar los verdaderos beneficios de internet. Ojalá que esté equivocado en esta idea y el futuro me demuestre lo contrario.
7. Los críticos: ¿cómo define su rol?
Estoy a favor de la tarea de los críticos. A través de una de sus paradojas, Oscar Wilde dice que la crítica es más creadora que la creación. Afirma: “El mero espíritu creador no crea, sólo imita. Sólo el espíritu crítico permite acceder a la creación”. Tiene bastante razón. Por otra parte, debo decir que, en general, los críticos me han tratado muy bien, pero para que la literatura exista se necesitan lectores, y quién sabe qué pasará con ellos.
8. ¿Qué está escribiendo ahora?
Estoy releyendo mucho material sobre Vietnam, para escribir mi novela sobre esta guerra. Hace años que postergué su escritura, porque juzgaba que me faltaban conocimientos. Quizás me sigan faltando, pero debo hacerla: se la debo a mi juventud. Tengo la dedicatoria: “Dedico este libro a los veteranos de Vietnam, a los que estuvieron y a los que no pudieron estar”. En Vietnam, murieron 58 mil soldados. Al regreso se mataron 60 mil. Yo me ofrecí de voluntario. En la Embajada Norteamericana me sacaron volando, y hasta le mandé una carta a Johnson, pero nunca obtuve respuesta. Quería ir para sacarme el miedo. Por fortuna, no me convocaron, porque hoy tengo dos sospechas: primero, el miedo nunca se va, a lo sumo se transforma; y segundo, me hubieran matado y de muy mala manera.
9. ¿Cuál es la última línea que ha subrayado en un libro de otro autor?
Debería citar enteros los ensayos El crítico como artista y Sobre la decadencia de la mentira, de Oscar Wilde, y también su novela El retrato de Dorian Gray. Respecto a esta novela, le llovieron muchas críticas, una de las cuales lo acusaba de que de fuera demasiado paradojal, y él les respondió: “Acepto. Es una novela demasiado paradojal. Pero, a mí, me gusta ver la verdad en la cuerda floja”.
10. ¿Qué le diría a una persona que sueña con ser escritor?
Por un lado, le diría que tenga cuidado con la hipercrítica, que no es lo mismo que la necesaria autocrítica. La hipercrítica es un demonio que paraliza e impide el crecimiento. Por otro lado, Stephen King, a quien admiro pese a su militancia norteamericana que va empeorando con su vejez, escribió un libro maravilloso, que se llama Mientras escribo, que todo escritor o aspirante a escritor debería leer. Allí recomienda dos de las tres cosas que siempre sugiero en mis talleres: para ser escritor hay que leer más y escribir más. La tercera que no dijo King es: vivir más. Entonces, mi recomendación para aquel que sueña con ser escritor es leer más, escribir más y vivir más.


PING PONG

1. Un lugar: No quisiera vivir ni haber vivido en Estados Unidos, que es un país cada vez más violento e injusto. Con el agregado de que, tal vez, sus enemigos sean aún peores. Tuve la suerte de nacer en Argentina y no en Corea del Norte, por ejemplo. Aunque comparto la opinión y el sentimiento de la mayoría de los argentinos respecto a Inglaterra, pienso que si hubiera nacido allí mi obra se hubiera expandido más, e incluso me leerían más en Argentina, traducido por supuesto.
2. Una comida: sushi y sukiyaki.
3. Una bebida: la cerveza y el whisky.
4. Un disco: La tetralogía El anillo de los nibelungos, de Richard Wagner, compuesta por las óperas épicas El oro del Rin, La Valquiria, Sigfrido y El ocaso de los dioses, que trata del renunciamiento del amor por el poder, que en la vida se traduce en la discriminación, la obsesión por el dinero y otras pestes humanas. Debo aclarar que suelo decir que “Wagner es el Mozart de los músicos”. O sea: amo a Mozart.
5. Un libro: “El hundimiento de la Casa Usher”, la obra maestra de Edgar Allan Poe.
6. Un personaje: El Fantasma de la Ópera que, antes de sacarse la máscara ante su amada Christine Daaé (a quien tiene secuestrada), le dice: “Cada uno tiene las citas que puede”.
7. Una película: Nosferatu, de Herzog.
8. Un escritor: Oscar Wilde y Edgar Allan Poe.
9. Un sentimiento: el amor y el miedo.
10. Una palabra: conchaza.


ÚLTIMAS PUBLICACIONES

Beber en rojo (Drácula) (Muerde Muertos, 2012)
Cuentos completos (Simurg, 2011)
El artista (Random House Mondadori, 2010)


Arte de tapa: Víctima tímida pero bien dispuesta.
Modelo: Ana Nievas Ventura. Arte: Mica Hernández.
Alberto Laiseca es creador del realismo delirante y ama los monstruos. Nacido en Rosario el 11 de febrero de 1941, vivió hasta su adolescencia en Camilo Aldao (Córdoba). Ha publicado más de veinte libros, incursionando en la poesía, el cuento, el ensayo y la novela, y fue protagonista del antológico programa de tevé Cuentos de Terror (I-Sat) y presentador del ciclo Cine de Terror (Retro). Su obra capital es Los sorias, que Ricardo Piglia considera “la mejor novela que se ha escrito en la Argentina desde Los siete locos, de Roberto Arlt”. En 2012, Muerde Muertos presenta Beber en rojo (Drácula), clase magistral e imprescindible sobre la mejor literatura fantástica, con prólogo y edición a cargo de José María Marcos.

jueves, 26 de enero de 2012

¡A escribir con el Monstruo!

¡Atención devotos con ganas de escribir!
En el mes de febrero arrancan los talleres de narrativa de Alberto Laiseca y la inscripción se abre ahora mismo. Grupos de lunes a jueves. Arancel $200 mensuales.
Informes e inscripción albertolaiseca@gmail.com
¡Cupo limitado!

miércoles, 30 de noviembre de 2011

"ESTOS CUENTOS SON UNA ESPECIE DE AUTOBIOGRAFIA"


Los "Cuentos Completos" de Alberto Laiseca reúnen más de cuarenta años de una narrativa inclasificable que abarca historia, ciencia, astrología, estudios esotéricos y estrategias de guerra, configurando un género literario que tiene nombre propio: realismo delirante.

"Mis cuentos se fueron haciendo más complejos con el paso del tiempo -dispara Laiseca a Télam-. Releyendo el libro me di cuenta de algo que no había pensado: además de ficción, estos cuentos son una especie de autobiografía de los momentos que viví escribiéndolos, empezando por el más viejo, `Mi mujer` (1973). Son cuarenta años de literatura a partir de ahí".

El volumen, publicado por ediciones Simurg, incluye trabajos de "Matando enanos a garrotazos"; "Gracias Chanchúbelo" y "En sueños he llorado", que se suman a los reunidos en antologías y a quince inéditos que testimonian, en conjunto, la extensa y particular producción cuentística del autor de "Los Sorias" (1998), una de las novelas más importantes -y la más larga- de la literatura argentina.

- ¿Cómo es el proceso de construcción del cuento, a diferencia del de la novela?
Una novela presenta otras complicaciones: es más larga, más compleja, hay que mantener un ritmo; por lo general, el cuento tiene menos exigencias. Escribir novelas es un trabajo de largo tiempo, entre estudios y revisión, pueden pasar años.
Esto nos lleva a la famosa pregunta de cuál es la diferencia entre novela y cuento, a la cual he respondido en muchas oportunidades: no sé. Sé que algo mío puede estar bien escrito, pero no sé por qué.

- ¿Hay alguna teoría del cuento que te interese?
Hay muchas teorías del cuento, pero no creo que funcione ninguna sin estimular la imaginación. A eso me dedico en mis talleres, hace más de 20 años: doy un tema que sirve como disparador, un punto de partida que quizás no se le ocurriría al alumno; no me pongo en papel de dictador, dejo trabajar, pero propongo una base.

- ¿Qué cuentos te han marcado?
En mi obra influyeron principalmente novelas, pero si de cuentos hablamos, voy a uno que siempre leo en mis clases del Centro Cultural Rojas: "La caída de la Casa Usher" (1839), de Edgar Allan Poe. Pero no solamente se los leo a mis alumnos; nos detenemos en cada aspecto del cuento; por ejemplo, en el uso de las comas, que remite, por su manejo del tiempo, a una composición de Johann Sebastián Bach. Poe nació, vivió y murió en la primera mitad del siglo XIX, y los primeros esbozos de arte abstracto nacieron en la segunda mitad: ese cuento anticipa obras venideras, como la composición atonal.

- ¿Y otros autores?
Oscar Wilde ha sido importante para mí, sus cuentos son muy completos, con un gran dominio de la paradoja. "Otra vuelta de tuerca" (1898), de Henry James, llegó relativamente tarde a mi vida; James era estadounidense, sin embargo, esa novela -que parece un cuento-, es absolutamente inglesa: ahí encontramos una gran estructura.
Las novelas de Tolstoi son, sin dudas, sus obras más fuertes, "Guerra y Paz" y "Anna Karenina"; sin embargo, tiene algunos cuentos increíbles como "¿Cuánta tierra necesita un hombre?" (1886); los he leído a todos, son obras maestras. Por eso no es algo incompatible, se puede ser un incomparable novelista y un incomparable cuentista".

A cada uno de mis cuentos los escribí en un período duro y trágico, así parecería que mi vida no ha tenido alegría, lo cual es falso; pero sin embargo, es verdad que cada partícula de felicidad la tuve que pelear sólo con un escudo y una masa con pinchos, de esas que usaban en la Edad Media. No hay un solo cuento que no tenga algún aspecto autobiográfico.

"Mi mujer" -escrito bajo el seudónimo de Dionisios Iseka-, es un cuento que siempre recuerdo, es algo que sólo puede escribir un solitario. Más adelante está "El Castillo de las secuestraditas, que es una especie de guión literario, tengo el sueño de que se lleve alguna vez al cine.

- ¿Qué opinión le merece la adaptación cinematográfica de su cuento "Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo"?
Me gusta mucho esa película, soy bien consciente de que le cambiaron muchas cosas, pero eso no me molesta; no soy de esos que ponen el grito en el cielo porque le cambiaron algo, al contrario, se enriqueció la obra; es muy buena la película.

- ¿Qué autores nacionales le interesan, nuevos o clásicos?
Me interesan Leonardo Oyola y Alejandra Zina, también Selva Almada, y Sebastián Pandolfelli, quien no ha publicado y tiene cosas geniales; Juan Guinot también. Después, los viejitos como yo, Aira, Piglia y Fogwill, que se nos murió, alguien inolvidable.

- Muchos comienzan a escribir y tienen inquietudes de cómo seguir, ¿Qué le diría Laiseca a todos ellos?
Stephen King escribió un libro genial que no es de ficción, "Mientras escribo" (2000), me sorprendió porque ahí dice dos de las tres cosas que siempre les digo a los que me preguntan sobre escritura; él dice que no hay ninguna isla llena de ideas a donde ir, la única solución es escribir más y leer más. A esas dos cosas yo le agrego una: vivir más".

Yo tuve mucho miedo a vivir, tanto que un día llegué a la conclusión de que me iba a morir de miedo, joven. Entonces me dije que mejor era morirme tratando de vencer día a día al miedo, haciendo una obra. En este mundo basta que quieras hacer realmente una cosa para que tengas a todos en tu contra. Hay que largarse a nadar sin saber nadar. En realidad, es una lucha que nunca termina, sólo cambia de forma.


Télam

viernes, 25 de noviembre de 2011

En el blog de Eterna Cadencia

El libro en la pizarra ::

Una copa de amontillado

Agradecemos a la editorial independiente 13 x 13 que nos cedió el prólogo de Alberto Laiseca a las cuatro obras de E. A. Poe reunidas en The Stylus: “A todas estas ‘humoradas repelentes’ (según el decir de ignorantes críticos) me las inspira el humor de Mr. Poe, naturalmente. Yo lo leí mejor que otros”.

Por Alberto Laiseca

the stylus

Es para mí un misterio la razón por la cual el humor de Poe no tuvo continuadores. Se me dirá: “Cada escritor tiene su propio sentido del humor. Caso contrario nos andaríamos imitando unos a otros”. Cierto. Pero podrían existir aproximaciones, afinidades. No las hay. Al contrario: el sentido del humor de Edgar Allan Poe despierta hostilidad. Para muchos (y lo incluyo yo a Julio Cortázar) lo suyo no es más que muecas horripilantes o sonrisas de calavera.
Escribe Cortázar en sus comentarios a El Rey Peste: “Shanks ha visto aquí ‘una bufonada increíblemente estúpida e ineficaz’. Quizá cupiera ver también un gran fracaso; la primera mitad del relato es excelente, y la descripción de Londres bajo la peste parece digna de cualquiera de los buenos cuentos de Poe; pero hay algo de callejón sin salida al final…”. También cita Don Julio a Stevenson, archienemigo del humor de Poe: “Para R. L. Stevenson, ‘el ser capaz de escribir El Rey Peste había dejado de ser humano”. Un poco exagerado, ¿verdad?
Me llama mucho la atención que si bien la poesía y los cuentos de terror del Maestro son hoy universalmente admirados (a sus ensayos, incluso, si bien se los discute se los respeta), casi toda su obra satírica y humorística es vigorosamente negada. ¿Cuál es el motivo? Para averiguar las profundas razones yo debería ser Sigmund Freud. No lo soy, claro está, de modo que no aventuraré hipótesis psicológicas. Pero que el rechazo masivo me desagrada mucho es cosa clara.

Volviendo al Rey Peste. Los críticos parecen no comprender que precisamente en la segunda parte del relato Poe ha creado unos monstruitos originalísimos y deliciosos. Mi bestia preferida es la Archiduquesa Ana Peste: esa chica joven y horriblemente hermosa, en el último extremo de la tisis y la anorexia. Tiene, además, una nariz tan larga que le llega por debajo del labio inferior. ¡Una joya erótica! Yo, por mi parte, la tendría desnuda y atada por la nariz a una de las patas de mi cama, como si fuese un gallo rojo para que me proteja en mis sueños[i]. Por la mañana la desato y comienza su esclavitud sexual. Porque es mucho el placer que puede proporcionar una chica que no tiene nada que perder y sí mucho que ganar. Una piltrafita pateable, en suma.
A todas estas “humoradas repelentes” (según el decir de ignorantes críticos) me las inspira el humor de Mr. Poe, naturalmente. Yo lo leí mejor que otros.
Malevolencia y distracción en la lectura. R. S. Stevenson (según Cortázar) se enoja muchísimo con Poe porque en El pozo y el péndulo “el personaje no ose decir lo que vio en el fondo del pozo”. “Veía en eso ‘una impostura, un audaz e imprudente escamoteo”. ¡Pero si lo dice! De manera sutil, claro. Las ratas que pululan por la celda y que tienen su cuartel general en el fondo del Pozo son alimentadas por los monjes de carne humana. El horror del personaje al mirar en el fondo de ese abismo es porque comprende que los inquisidores lo han condenado a ser devorado vivo.
Supongo que debemos perdonar a Mr. Stevenson su incomprensión y mala lectura, porque después de todo es el autor de La isla del tesoro y de El extraño caso del hombre y la bestia. Pero lo perdonamos apenas. No deberíamos.
Por otra parte, a quien no le guste el sutil humor e ironía de Nunca apuestes tu cabeza al diablo ¿qué podríamos decirle? Nuestros labios enmudecen porque no se puede explicar el arte. El sabor tan particular del cuento es como el placer que proporciona una copa de amontillado. Yo, por mi parte, soy sumamente tolerante. A quien no le guste esta magnífica narración me limitaré a enterrarlo prematuramente. Quizá el filoso péndulo. O tal vez precipitarlo de cabeza en un torca repleta de ratas; otrosí (como diría un legista) podemos llenarla de gatitos negros hambrientos, que se harán con él un festín. Shaka zulu…
La filosofía de la composición. Nadie le ha creído a Poe cuando nos asegura que creó El cuervo de una manera absolutamente reglada, calculada, matemática. Yo tampoco le creo. Por cierto mucho de lo que dice es verdad. Todos tenemos, antes de empezar una obra, un plan de trabajo. Este sufre las modificaciones que necesite. Gran parte de las transformaciones se deben a nuestro pasado (que enriquece) y a los impulsos subconscientes. Estos, por su parte, son imposibles de reglar. Si se pretendiera dirigir lo que surge abajo, sólo lograremos destruirlo.
A todo esto Poe no debió ignorarlo. Entonces, ¿por qué escribió lo que escribió? Para contestar esto debemos examinar al autor y a sus contemporáneos. Poe era muy poco comprendido en la Norteamérica de aquel entonces. De no ser por un francés (Baudelaire) quizá la obra de este Maestro no hubiese llegado a nosotros. O como dice La Odisea: “Llegarás a Itaca, pero tarde y mal”.
La negación y la continua pobreza pueden afectar a un genio. La impotencia social suele producir arranques de omnipotencia literaria. Es como si él nos dijera: “Sepan que yo soy el Jefe Supremo de todo lo mío”. ¿Quién tiene la culpa de tales arranques? La sociedad estúpida que desgasta y aísla al supremo talento.
De todas maneras La filosofía de la composición está estupendamente escrito, enseña mucho porque no siempre se equivoca, y bien vale la pena leer estas páginas disponiéndose al placer.
Berenice. Quizá sea el cuento más espantoso de Poe. Será por eso que me gusta tanto. El autor decidió quitarle un fragmento para las sucesivas ediciones, cosa que es vigorosamente aprobada por Cortázar. Según él, al restarle ese trozo, el cuento mojoró mucho. Yo no opino así. Por el contrario la obra pierde. En el original, antes de la mutilación, Egeus se acerca al ataúd donde Berenice está siendo velada. El personaje ve que la “muertita” mueve uno de sus deditos. Se calla la boca y deja que la entierren viva. Es un pasaje importantísimo. En cuanto al morbo del fragmento suprimido: no me asusta, es parte del tono de obra y, como todo lo que escribía nuestro genio, memorable.
El final de Berenice es horripilante, como las memorias del burro parlante. No puedo hablar de esto, por desgracia, porque privaría al lector de una agradable sorpresa sádica. Sólo una cosa y aquí paro: cuando Egeus arranca el sudario de la muertita, ella, por consiguiente, queda “desnudiya”. Pero está tan bien escrito y con tanto disimulo, que uno puede pasar décadas antes de comprenderlo.
¿Y por qué la desnuda a su primita? A quien se atreva a efectuarme esa pregunta le contesto muy enojado: usted es un caso perdido desde el punto de vista de la virtud perverso/polimorfa. Lo hace para que las horribles cosas que piensa efectuarle a continuación sean más eróticas. ¿Pero es que acaso tengo que explicar todo? Joderse, dijo el Virrey (como decía mi tío Enrique).




[i] Cuenta García Márquez que el dictador Anastasio Somoza jamás se iba a dormir si antes no ataban a su cama a un gallo de ese color.